LUCIÉRNAGAS PULQUERAS, EN EL ALTIPLANO TLAXCALTECA.

Es muy interesante el fenómeno de las ferias, es un trabajo que intenta fortalecer a un gremio o asociación de productores, que por un par de días exponen sus mejores cosechas, sus mejores sabores. Ahí está la feria del aguacate, la feria del hongo en Cuajimalpa, la feria de la computación, la feria de la nuez, la feria del mole, la feria del libro, la del alfeñique, la feria del caballo, la feria del sexo, o que tal la feria del tamal.

En búsqueda de una experiencia de tales dimensiones, manejamos hasta el municipio de Nanacamilpa, en Tlaxcala, en donde tiene lugar; la  feria del pulque 2010. Y como si fuera una de esas salidas escolares, en donde te llevaban a la Bimbo, Teotihuacán o alguna fábrica en Toluca, a las siete de la mañana ya estábamos perfectamente uniformados y con mucha ansiedad de probar un pulque producido en  campos tlaxcaltecas. Cruzamos lo que era el lago de Texcoco por la avenida Peñón-Texcoco, todo derecho pasando Calpulalpan se asoma  un camino arbolado que te lleva hasta la plaza central de Nanacamilpa.

Llegamos muy en la mañana cuando apenas se iban levantando los teporochos de la juerga de la noche anterior que fue la inauguración, el de la basura nos dijo que hubo un baile multitudinario, abrió el gigante Sonido Condor de Arnulfo Aguilar.

Para hacer tiempo, comimos unos tacos locales de carnitas y para nuestra sorpresa,  unos metros adelante nos fuimos a encontrar con una de las sucursales del grupo PULMEX del señor Cenobio Barrera, tomamos pulque natural de la raspa de la mañana, y comprobamos el sabor original de lo que es una bebida 100% natural y energética. El lugar es un recinto que rebosaba de pulcritud, abunda la música ranchera, el sol brillante, el lugar está decorado con fotos de época de mujeres transportando a pie pelón los jarros de aguamiel, todo un baúl de recuerdos del señor Cenobio.  Aquí al blanquito se le dice ajo, es decir; de a jodido, pulquito blanco, pulquito de ajo. Probamos el curado de piña colada, nuez,  piñón, y café,  todos deliciosos e inmejorables. Con una alegría que de pronto nos embargó, preguntamos la dirección al personal de PULMEX  del señor Cenobio, y nos dirigimos a su negocio para ver si teníamos suerte de encontrarlo,  justo llegando nos encontramos a un niño que venía saliendo de la comercializadora, encima de su burrito,  después de vender su aguamiel. El ciclo de las viejas excursiones escolares se cerró, cuando don Israel empleado de PULMEX, nos platicó y nos dejó entrar a donde tienen las tinajas para vivenciar el delicado proceso de la fermentación del pulque, que por cierto nada necesita para hacerse, sólo tiempo, el pulque se fermenta solo. Se va moviendo, burbujea y explota. Nos decía don Israel que en este proceso incluso el aroma de un perfume o loción en el ambiente pueden estropear su proceso. PULMEX no participaría en esta feria,  platicamos con su hermana y nos explicó que para esta ocasión don Cenobio se había auto marginado ya que no había llegado a un acuerdo con los organizadores, puesto que la comercializadora necesitaba un espacio más grande, y la feria no podía dar más, ya que intenta extender la convocatoria a productores emergentes.

La feria se debía también en honor a San José el patrono del pueblo, en la plancha la gente se divertía con la representación de los moros y cristianos, algunos conocidos  pasaban y  tomaban el machete para participar en la teatralización. Para medio día la afluencia de la gente fue más notoria, parejas, familias, clubs de solteros, motociclistas, y borrachos. En la noche se llevaría a cabo un concierto de bandas locales. Saludamos a José Esteban Montalvo, presidente y organizador de la feria,  y dueño de la pulquería “Casi un ángel”, para Jorge hoy en día el negocio está en el Estado de México, aunque no como él quisiera, ya que la gente de la ciudad ha rechazado por años la bebida, y es que un gran número de personas prefieren tomar cerveza, ron, tequila o whisky, y a veces chupes adulterados con químicos que al día siguiente nos hacen vomitar el corazón. El pulque es como tomar con un popote el néctar que sale de la tierra por medio de la planta, no hay en ningún lado del mundo un afrodisiaco tan exquisito, tan elevado, distinguido, aromático que gusta por su sabor de rancho, su sabor primigenio y espirituoso, tan digno de nuestra  estirpe post- mexica. Es lo más natural que puede uno tomar, incluso el agua miel lo recomiendan en ayunas a los enfermos de diabetes. Tomamos con José unas rondas de curados de jitomate con su salesita en los bordes a manera de clamato, también  probamos el de limón, fresa y piña. Para Esteban la feria es un gran esfuerzo para reunir a productores ya que son muy pocos los  que quedan, pero me dice que los pocos que hay, son los mayores productores de todo el estado de Tlaxcala y Nanacamilpa, que cuenta con la más alta calidad de la planta de maguey. Los curados son la fórmula perfecta para acercar a los paladares más jóvenes, los señores grandes están acostumbrados como nos dijeron en un momento, a tomar sólo pulque natural, antes no había otra bebida, por eso hasta los niños lo tomaban, y obtenían ricos beneficios en proteínas y calcio.

Si la tarde es larga, la noche sería mucho más, con el pulque el tiempo se hace chicle, pero la cabeza se afila,  una enorme carpa de CORONA impedía que nos derritiéramos, había lugar también para la venta de chelas y micheladas, aunque en ésta ocasión la competencia fue fuerte, los efectos del pulque comenzaban a recorrer nuestras manos y ojos, no hay más que seguir inflando, entre pruebas y más pruebas, aquí el dinero no importa, igual se puede uno poner hasta la coronilla con todo lo que regalan a  manos llenas, también hay muestras de mezcales de Oaxaca. Otro de los productores de Nanacamilpa es el señor Rafael del Razo Curiel de la pulquería “Néctar del Razo”, quien nos invitó a sentarnos con él para probar sus curados tan exóticos y especiales que es el de Beso de Novia, coco, nescafé y maracuyá.

Don Rafael es la cuarta generación de una familia que se ha preocupado por el trabajo del pulque, y su nombre hace eco en todos lados, el 90 por ciento de pulque que saca lo exporta a Estados Unidos, lo envasa en latas de aluminio a 5 diferentes estados, sus principales consumidores son los mexicanos que incluso según nos dice el señor del Razo, la han re -bautizado con el nombre de “la bebida de la nostalgia”. El señor Razo pertenece a una asociación que abarca todos los productores de la región del altiplano, que intentan promover la conservación de la tradición, el señor Razo cree fervientemente que se viene fuerte la moda del pulque, ya que según nos dijo es un producto en extinción, porque los magueyes se están acabando, se siembran poco y además son el blanco perfecto de los mixioteros que de manera ilegal destazan e inutilizan a la planta, para la  vente de mixiotes.

Don Manuel del rancho Los Manueles también tenía su puesto, sólo que él no vendía pulque, lo que vendía es mezcal de pulque, bebida que desde hace varios años, hiciera  patente su mezcal de 38 grados alcohol de pulque destilado, tomamos unas pruebas y hasta nos regaló una botella de mezcal blanco REY AZTECA. Dejamos la feria atrás y conducimos en un estado excelso de pulque hacia el pueblo vecino, queríamos probar todo ese pulque casero que no iba a llegar a la feria. Nos metimos a una hacienda abandonada, ahí nos terminamos el pulque que nos quedaba y salimos disparados para la carretera, manejar era cada vez más difícil, pero llegamos. Justo enfrente de donde nos estacionamos es donde nos habían dicho que vendían pulque casero, nos dejó pasar Doña Lucía, y platicamos largo y tendido con un trío de campesinos que habían amanecido tomando, ya para las seis de la tarde todo era dislocación de ideas y alucinación. Con la señora no hay curados ni nada de eso, es  puro pulque natural, después de unos buenos tragos y al ver que anochecía nos despedimos amablemente de los señores y agarramos camino de regreso, el carro se maneja casi solo, llegando a Nanacamilpa nos detuvimos un momento para ver la metida de sol, se veían las luces de los juegos mecánicos y se oía la algarabía del pueblo divirtiéndose. En donde nos paramos había una pareja esperando en una puerta, iban a comprar pulque, era una casita muy chiquita pero con su letrerote de “Se vende Pulque”, esperamos unos diez minutos y de pronto apareció un señor  que cual chamán rodeado de sus 4 perros, nos sirvió de entrada 2 litros de ajo para aminorar la espera, lo bueno estaba por venir. Nos invitó a su casa que en verdad es, mucho más grande de lo que se parece, nos llevó hasta sus pencas, que parecían animales vivos, con brazos enormes, de donde el señor Alberto saca diario su pulque para el gasto. Usa un raspador que afila a cada rato, don Alberto López Torres tiene 70 años de los cuales lleva más de 60 años raspando, él vio el nacimiento del pueblo de Nanacamilpa  en 1931, nos decía que antes eran puros lotes baldíos y se andaba a pura pata rajada,  los que tenían dinero andaban a caballo y que  no había feria del pulque ni esas pendejadas. Para él ahora el pulque que venden en los tinacales es pura agua, y los curados los hacen según nos dijo con azúcar y nopalillo para que engruese, nada que ver con el pulque natural que él hace en casita, y que todavía se lo llevan a vender  hasta San Martín, y a otros lugares de Puebla y Tlaxcala. La tradición de raspar se la enseñó su papá a los seis años, y por ser el único varón, su papá no lo dejaba ir a la escuela, ya que desde chico era el encargado de raspar y de cuidar a los animales. Sus hermanas que sí iban a la escuela, le enseñaban a don Alberto a leer en las noches. Pero como recién había llegado el cambio con la entrada de la primaria obligatoria, las autoridades forzaron al papá de don Alberto a dejar que su hijo asistiera a clases, todos los niños tenían que ir a la escuela,  su papá aceptó pero sólo si antes de irse a la escuela le entregaba los litros de aguamiel que diario se necesitaban. Y tampoco es que don Alberto se haya quedado mucho tiempo, me contaba que a los 15 años ya le empezaban a gustar las chamacas, que se enamoró y ya no volvió nunca a la escuela.

El tiempo se nos hizo largo, nos despedimos con otro chorrito de pulquito, la feria era un aquelarre, pan de pueblo de arroz con leche, música por todos lados, algodones, elotes, esquites, mangos, fritangas, tacos, quesadillas, sopes y mucho pulque. Después de cenar para aguantar la noche en la pelea de  gallos, nos sentamos de nuevo en la plaza central con José Esteban, nos sirvieron una ronda de pulques y vimos la presentación del último grupo de 3 que se presentaron, el grupo con orgullo punk, despepitaba con gran estertor en el escenario, el público ya ebrio y pasado, aullaba y hasta unos fans se arremolinaban  hasta adelante, el vocalista aferrado al micrófono cacareaba “violencia -violencia –violencia- policial-violencia-violencia-violencia-policial-violencia-violencia-violencia-policial”. Al terminar el grupo, se cerró el telón, y se abrió paso a la música grabada y se inició el  baile, con su toque de sabor a provincia netamente mexicana.

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